Su principio básico es utilizar energía térmica para vaporizar el contenido húmedo (como humedad o solvente) en el material y luego eliminarlo mediante un flujo de aire o una bomba de vacío para finalmente realizar la deshidratación y secado del material. Este proceso se usa ampliamente en la producción industrial para mejorar la estabilidad del material, extender la vida útil, facilitar el transporte o preparar procesos posteriores como trituración, mezcla y formación.
Dependiendo de las características del material y los requisitos del proceso, los equipos de secado pueden lograr esto de diversas maneras, como por ejemplo:
Secado por convección: El aire caliente está en contacto directo con el material, eliminando el vapor de agua.
Secado por conducción: transferencia indirecta de calor a través de la pared metálica para evitar la contaminación del material.
Secado por radiación: mediante ondas infrarrojas o electromagnéticas para calentar el interior del material.
Secado al vacío: reduzca el punto de ebullición del agua en un entorno de baja-presión para lograr un secado eficiente a bajas temperaturas.
Secado con bomba de calor: recupera el calor residual, ahorra-energía y es eficiente, adecuado para materiales-sensibles al calor.






